sábado, octubre 20, 2007

La música

Muchas veces escuchando una canción de repente me acuerdo de una vivencia concreta de mi vida... no le suelo dar importancia, pero esta mañana que me he levantado inspirada... creo que a partir de la música podría reconstruir cada una de las épocas de mi vida... Si escucho Camela (si, qué pasa!!! era una grandísima fan de Camela, ja ja ja) me acuerdo de la época del insituto, cuando era una cabeza loca y parecía que todo me daba igual... De Camela pasamos a la época de cantaautores, con Ismael Serrano a la cabeza... era la época de Trabajo Social, cuando creía que podría cambiar el mundo (aún lo pienso, pero no con tanta intensidad) y me apuntaba a mil y una historias... Aquel verano del 2000, cuando ultimaba los detalles de mi incipiente aventura belga, estaba obsesionada con Maná, me compraba todos sus discos y me sabía todas, todas las canciones... Ya en Bélgica, creo que la banda sonora de mi experiencia allí fué Estopa, especialmente una maqueta que me envió una amiga y que en todas las fiestas mis compañeros guiris (aunque yo era la extranjera... los guiris seguían siendo ellos, es lo que tenemos los españoles... que "re-construimos" España en cualquier lugar del mundo) la bailaban con una intensidad que me hacía morir de risa... Cuando me vine a Salamanca Amaral fué mi compañera de Universidad, resacas, y amores varios...
El verano del 2003 fué sin duda Manu Chao en aquel bar para españoles en Edimburgo (El barrio creo que se llamaba), donde San Miguel se vendía a un precio exhorbitado, pero nunca lo suficientemente alto como para no poder tomarte unas cuantas (dejo sin especificar el número porque después de la 5ª ya no me acuerdo cuantas más caían... ni de donde sacaba el dinero, glups). Después del verano vino el invierno y Los Piratas me acompañaban en el camino de ida y de vuelta (Siempre de noche, of course, que es lo que tienen los inviernos escoceses) junto con el gorro de lana pura y la bufanda enorme que se volvieron inseparables el resto de mi estancia allí... A la vuelta a Salamanca distintos grupos volvieron a acompañar mi retorno a la Universidad (esta vez como becaria), y mis salidas nocturnas por los bares charros (Es lo que tiene se becaria, que si al día siguiente estas resacosa no pasa nada), Fito y su soldadito marinero era sin duda la estrella en el cierre de todos los bares frecuentados.
Pereza en el verano siguiente trabajando y tumbada al sol en Alicante (básicamente, creo que fué lo que hice), Manolo García y Los Porretas (¿habeis escuchado la canción de "Ya voy"... te partes de la risa) cuando P. y yo nos fuimos a vivir juntos, y algo de chill - out en nuestra estancia en la maravillosa azotea de La Latina.
Mi estancia en Madrid estuvo marcada por Fangoria, y cierto folklore del que no recuerdo su nombre y que solo en un piso en el Lavapiés de la capital puedes escuchar...

Ahora mismo puede que sea Muchachito Bombo Infierno, Quique González, La Fuga (que me pone melancolica, y nunca se por qué) o el clásico Sabina...

8 comentarios:

Alex dijo...

No creo que pudiera vivir sin música... y cuando escucho un album en particular que me gusta, lo escucho una y otra vez, una y otra vez... ahora estoy con el nuevo de Devendra ;)

Cannnela dijo...

Tenemos gustos parecidos y he pasado por varias experiencias similares a las tuyas con la misma banda sonora.
De lo que se da cuenta una que apenas te conoce despues de leer este post, es que desde el instituto no has parado, una vida intensa :)

Lía dijo...

Yo tengo bandas sonoras de viajes, Bebe por ejemplo fue la banda sonora de un viaje a Doñana, los Triumph me recuerdan inevitablemente a un viaje de hace muchos años a la sierra de Cazorla...y así muchos otros.

Laurix dijo...

Je,je,je, todavía me acuerdo de tu época de Camela... Ains!

Hiroshige dijo...

Efectivamente cada momento de nuestra vida esta ligado a una música concreta igual que determinados olores te retrotraen a momentos determinados. Por ejemplo, Maná es el momento que vivo yo ahora, y la música Folk -entre otras cosas- fue la etapa universitaria ;-)
Eso sí, hay momentos muy patéticos ligados a la música. Mismamente en la boda del otro día, juré cual Escarlata Ohara que si algún día tenía que partir una tarta nupcial al ritmo de una canción, sería de Rammstein, porque vaya pena la peña desgañitándose con Sergo Dalma en pleno colofón de apoteosis alcoholica... Muy triste -o poco alcohol en sangre propia- ;-)

anita dijo...

cada momento tiene su música lo que me hace pensar que estoy un poco estancada porque llevo más de 14 años escuchando a Rosendo!!! (y los de su clase ;o)

anita dijo...

por cierto ¡¡quedadada total!!

La Dama Zahorí dijo...

Pues sí, fifilota, tienes toda la razón del mundo. Yo también tuve una época camelista, curiosamente, cuando empecé la Universidad, y toda la gente se reía de mí en la residencia de estudiantes (es que también me gustaba Camilo Sexto, y lo cantaba a tó pulmón mientras me duchaba), aunque la banda sonora de mi vida, está claro, es REVÓLVER, cada momento de mi vida tiene su propia canción. En cuanto a discos concretos te puedo decir lo mismo... cada vez que oigo "Ave de paso" de Manolo García me veo dentro del coche de mi compi Roberto, con Raquel y Pilar, camino de clase; la "Sirena Varada" de los Héroes del Silencio me transporta a aquellas primeras salidas con 13-14 años, cuando nos creíamos tan mayores porque nos dejaban llegar a las 11, y llevávamos vaqueros rotos, bandanas, camisetas heavys, en fin...
...que me ha gustado mucho tu post...

Saluditos