miércoles, enero 16, 2008

Reflexiones

Desgraciadamente hoy murió un familiar de una persona cercana... Podría ser una simple esquela en el periódico, pero me ha hecho pensar muchísimo...

Quizá es sensiblería, o ñoñería... pero hay una constumbre (¿mediterranea?) en torno al ritual de la muerte, que me parece muy especial, quizá pueda parecer una bobada, pero me resulta muy emotivo que la gente vaya a "despedirse", o a apoyar a la gente que está despidiendo a uno de los suyos. Es verdad que los velatorios son situaciones, más que tristes, desoladoras, pero, (puede ser una visión de una socióloga enfermadamente optimista), detrás de esa tristeza, creo que hay un profundo "movimiento de redes", de gente que se mueve, de personas que se acercan a decir un "adiós", "que te vaya bien" o "me ha encantado haberte conocido". Y sencillamente, me parece muy especial.

Quizá mi profunda anti-fe por el sistema eclesiástico actual me impida creer en una vida más allás regida por el cielo y el infierno de los católicos, pero si creo que después de esta vida hay algo, y estoy más que dispuesta a defender un "algo" como a mi me gustaría. Sin duda, creo que cuando me muera me podré encontrar con mi abuela Lucía y retarla a una brisca, eso sí jugandonos las perras, que es como ella me enseñó, compartir esa partida con mi tío Baltasar, mientras pensamos en la mejor estrategia para ganar (obviamente, lo que más nos gustaba a las dos). Probar de nuevo las sopas de ajo de mi abuela Natis y tejer con ella calcetines de cinco agujas (según mi madre la velocidad a la que tejía era impresionante) mientras escuchamos la historia del gallo Quirico de boca de mi abuelo Ignacio. Es algo que nunca podré demostrar científicamente, pero que sé va a ser así (de hecho, como no lo sea, pienso poner una denuncia ante el órgano pertinente, ¡aviso de antemano!). Sencillamente, no me entra en la cabeza que pueda ser de otra manera.

Pero mientras tanto, no solo voy a seguir intentando ser lo más feliz posible, además creo que tengo, en cierta medida, la oportunidad y la obligación de hacerlo, tanto por los que no están, como por los que siguen estando.

13 comentarios:

Pushka dijo...

aunque suene raro también están aquellos que se han ido y espero encontrármelos cuando ya no esté aquí

Anónimo dijo...

Estas navidades me he encontrado en la misma situación que describes en dos ocasiones. Dos familiares de dos amigos muy cercanos han muerto y, por primera vez en mi vida, he sentido la necesidad absoluta de acompañarlos en su duelo.
Y también por eso mismo me he estado planteando lo que comentas.
Finalmente, sólo he podido entrever que las cosas son más fáciles cuando crees, en algo, lo que sea... que las pérdidas también tienen un sentido y que no son pérdidas para siempre.
No sé, es complicado darle nombre o explicarlo. Me impresionan los rituales de "celebración" de la muerte. Pero entiendo su necesidad o el porqué están ahí...
Quizá todo esto me ha quedado un tanto lioso. Pero una reflexión como la que escribes hoy me ha estado ocupando la cabeza durante los últimos días y quería compartirla contigo.
Saludos
Carmen

Lía dijo...

Siento mucho tu pérdida guapa.
Lo que dices de los tanatorios es curioso...yo le he dado muchas vueltas y creo que en sí además de un homenaje en cierta forma al fallecido es más que nada una manera de apoyar a los que quedan, de darles fuerza para seguir adelante.

Azaharania dijo...

Bueno, sí que es una forma optimista. Yo he vivido esa situación recientemente, y te das cuenta de la cantidad de gente que te apoya aunque no tiene por qué hacerlo. Pero también te das cuenta de que alguna gente viene a recrearse en el morbo, aunque por suerte no son muchos.

Laurix dijo...

Yo sólo puedo decir gracias. Es verdad que aunque no se haga caso, aunque quien pierde esté distraído, ausente, siente el apoyo de los demás (dicho de su boca). Sólo espero que verdaderamente tu reflexión sea cierta, porque al fin y al cabo, es lo único que queda.

liuia drusilla dijo...

Lo siento mucho, guapa.
También es curioso el hecho de que una misma costumbre, en una misma sociedad, sea llevada de formas tan distintas en diferentes puntos geográficos -en el último velatorio al que fui pasaron toda la noche contando chistes, porque para ellos, según me contaron, era lo normal; me sentí rarísima.

Alex dijo...

Para mí que ya no creo casi en nada... me resulta muy doloroso ese adios, y me gusta pensar que las personas que han sido importates para nosotros viven siempre con nosostros en cada recuerdo que nos evocan. Eso es lo que a mí me pasa... Me gustaría creer en algo que hiciera la realidad menos dolorosa, pero hoy por hoy solo confío y creo en la bondad de las personas y esos lazos (redes) de los que hablan y a veces te sorprende que estén ahí cuando no lo esperas...

Hiroshige dijo...

Yo hablo con mi wela en sueños. Es increíble lo mucho que se puede echarlos de menos :-*

Hiroshige dijo...

No sé si corté el comentario antes de enviarlo. Yo hablo con mi wela en sueños. Es increíble lo que se les puede echar de menos :-*

Cannnela dijo...

Un beso guapa. Comparto totalmente tu filosofía.

La Dama Zahorí dijo...

Hola, he tenido la desgracia de pasar por eso varias veces este año pasado, y te aseguro que el estar tan cerca de ello hace que lo relativices un poco todo. El dolor y la rabia están ahí, eso no hay quien lo quite, pero la muerte es parte de la vida, eso no hay quien lo quite tampoco, por incomprensible que pueda parecer. Yo soy de las que piensa que todo lo que pasa, pasa por algo, que el azar existe pero tiene poquísimo poder...quiero imaginar que algún día, como decía Gandalf, la oscuridad dé paso a una inmensa claridad, al cristal tras el que se ve todo más claro

Saludos

belula dijo...

Lo siento mucho, niña!. Ánimo!

Pilar dijo...

Coincido contigo, pienso que mi abuela estará esperandome en la puerta del cielo de los católicos, y que le dará pal pelo al portero si osa ponerle pegas a mi entrada alli. Pienso, tambien, que para ser feliz hace falta tanto o mas valor como para afrontar desgracias, y que estamos obligados, al menos, a intentarlo. Y si nos reencarnamos, pues vale, y si no, que nos quiten lo bailao. He dicho.
Un abrazo, y fuerza :)